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escrito por Administrator
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viernes, 16 de marzo de 2007 |
 | Ya desde la prehistoria el hombre quiso dejar huella de su paso por la tierra. Los primeros hombres lo hacían a través de las pinturas rupestres en las cuevas, y más tarde los egipcios; por ejemplo, adornaban sus pirámides con insignias y relieves. A lo largo de los años, la gente fue necesitando de la rotulación para dejar constancia de a que se dedicaban en su negocio, creando los rotulos y anagramas que los diferenciaban de la competencia. |
La técnica utilizada por los rotulistas, ya en épocas más modernas, para la creción de sus trabajos era un pincel, unas pinturas, un buen ojo y sobre todo un buen pulso. Hasta hace relativamente poco un rotulista podemos decir que era un artista, que con un poco de paciencia e imaginación plasmaba para los demás los logos de sus empresas en diferentes materiales: ya fuera en coches, camiones, carteleras... Para la realizción de un trabajo se necesitaban varios días sino incluso semanas, haciendo que el cliente perdiera tiempo. | Con la introducción de los ordenadores a la rotulación, el trabajo se fue haciendo menos pesado y más rápido. El rotulista dejaba a las máquinas la tarea tedoisa de preparar la plantilla y la letra de los logos; él será ahora sólo el engargado de pegarlo en la base cuidando que no queden torcidos, descentrados o con burbujas... Se cambian ls materiales de trabajo: cutters, transportadoras y tijeras; serán ahora los sustitutos de la pintura y los pinceles. | |
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Modificado el ( viernes, 16 de marzo de 2007 )
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